El salvajismo pareciera no tener límites. Las plazas, las estatuas, los bancos, los papeleros, los teléfonos públicos y las señales viales suelen ser blancos de los vándalos. Desde hace tiempo, el cartel colocado en San Martín al 1.300, en la salida lateral de un colegio ha sido ensuciado con pintura, lo que dificulta su lectura. La autoridad debería reacondicionarlo.